Griego Koiné

¿Por qué es tan importante saber sobre el griego koiné?

Presentaré tres razones necesarias para mirar el griego koiné de manera diferente:

La primera es el idioma en el que el Espíritu Santo inspiró a los autores a escribir originalmente el Nuevo Testamento.

Este fue el idioma en que Dios, en su voluntad, permitió que se escribiera el Nuevo Testamento; por lo tanto, es importante poder saber un poco sobre su significado y usos con la ayuda de muchas herramientas actuales. No es ser un experto en griego koiné, sino poder aprender a usarlo de manera general y estar conscientes de que ese fue el idioma del Nuevo Testamento.

El griego koiné era una evolución del dialecto ático de Atenas y se convirtió en la lengua común del mundo conocido tras la conquista de Alejandro Magno. Después de su muerte, el territorio conquistado se dividió en cuatro partes, cada una gobernada por uno de sus generales. La más importante era la de Egipto (con centro en Alejandría), ya que esta ciudad se convirtió en el epicentro de la cultura griega y fue allí donde se produjo la primera traducción de la Biblia al griego koiné.

Muchos cristianos a veces tienen rechazo con el simple hecho de escuchar esa frase “griego koiné”. Puede ser por resistencia a dogmas como, por ejemplo, pensar que no es necesario estudiar ni tener en mente un poco el idioma original del Nuevo Testamento porque eso le quita al Espíritu Santo hacer su trabajo, o que simplemente es innecesario hacer un esfuerzo de poder comprender un poco más a detalle lo que los autores bíblicos pensaban.

Luego, en segundo lugar, como predicadores y maestros de las Escrituras, nuestro deber es responder a la pregunta: ¿qué quiso decir el autor? Entonces necesitamos mirar el contexto en el que tales palabras fueron dichas. Esto es algo sumamente importante porque en el Nuevo Testamento, por ejemplo, hay eventos y situaciones que estaban pasando que hicieron que se escribieran tales cosas porque las cartas son circunstanciales.

Entonces, estudiar el contexto que rodea al texto podrá dar luz al significado dentro del texto. Son palabras del siglo I con una carga conceptual de esa época y nuestro deber es investigar la comprensión que en ese momento tenían sobre muchos conceptos y palabras.

Y la tercera razón es poder comparar las versiones de español con la del griego que se puede conseguir libremente; esto nos ayuda a poder detectar el código parsing. Esto quiere decir que podremos ver exactamente su composición gramatical, saber a detalle, por ejemplo, los cinco componentes de la conjugación del verbo en griego que son:

1. Modo
    a. Indicativo: una acción real. Ej.: yo amo (con la acción real) al Señor.
    b. Subjuntivo: una acción de suposición. Ej.: el que bebiere.
    c. Imperativo: una orden. Ej.: haced discípulos.
    d. Participio: un estado de acción. Ej.: el que está creyendo.
    e. Infinitivo: en el español es un verbo sin conjugar (-ar, -er, -ir), pero en el griego bíblico también se conjuga y es el objetivo de las acciones anteriores de los verbos conjugados. Ej.: salgo     a correr.
    f. Optativo: llamado. Ej.: ¡vamos!

Ejemplo: Imperativo: Mateo 28:19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” - μαθητεύσατε (μαθητεύω) - verbo imperativo, aoristo, activa, 2da. plural.

Este es uno de esos textos que, al leerse en español, podemos mirar el primer verbo “id” seguido de “y”; entonces podríamos decir que es un imperativo por la forma en que se tradujo al español y también la conjunción “y” es un agregado, pero la verdad no es un imperativo, sino que es un verbo participio circunstancial. Roberto Hanna dice que este verbo participio circunstancial 

indica un suceso, hecho o circunstancia que acompaña al verbo y, por consiguiente, es solo una acción adicional. Es mejor traducirlo como un verbo conectado con el verbo principal por medio de la conjunción “y”. Aunque la idea resultante en la traducción sea coordinada, el participio sigue dependiendo del verbo principal.

2. Tiempo

a. Futuro
b. Presente
c. Aoristo: una acción del pasado
d. Perfecto (presente perfecto): una acción tomada en el pasado pero sigue su efecto hasta el presente o el momento en que se relacione.
e. Imperfecto: una acción tomada en el pasado pero sigue su efecto y no termina.
f. Pluscuamperfecto: una acción tomada en el pasado y su efecto termina en el pasado.

3. Voces

a. Activa: toma la iniciativa / con su propia voluntad
b. Pasiva: recibe la acción / actúa en forma pasiva, motivada por una causa
c. Media: toma la acción para el bien propio
d. Deponente: verbo de forma pasiva significando voz activa – disfrazada

Ejemplo de voz activa: Juan 10:11: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” - τίθησιν (τίθημι) - verbo indicativo, presente, activa, 3ra. singular. El buen pastor su vida da o pone realmente con voluntad, con su propia iniciativa, en forma activa.

4. Persona

Singular / Plural
1a. persona: Yo / Nosotros
2a. persona: Tú / Vosotros
3a. persona: Él / Ella / Ellos / ellas

5. Número

Singular
Plural

En una oración con el sujeto tácito, igual se sabe quién es el sujeto (persona y número) viendo un verbo conjugado.

Todo este ejemplo presentado solo para los verbos, porque existen para todas las comisiones gramaticales, nos ayuda a detectar la intención original del autor al escribir.

 

Referencia Bibliográfica

Lee, D. J. H. (2021). Griego Bíblico: Aprender el griego bíblico con el análisis morfológico y sintaxis.

Alfonso Olavarria
Alfonso Olavarria (@alfonsoand)

Alfonso Olavarría (@alfonsoand). Fundador y maestro de Florilegio de la Fe. Es pastor de "El Centro Cristiano de Maracay". Es ingeniero de sistemas y estudió interpretación bíblica en "Desarrollo Cristiano Bíblico". Está casado con Mariangel, tiene una hija y ama estudiar la Biblia.