La oración muchas veces puede ser vista como si fuera un checklist para marcar en el día, o simplemente una actividad a realizar para cumplir con una responsabilidad cristiana y evitar sentirnos mal. Quizás muchos puedan tener una actitud de sentir que oran porque en el transcurso del día dieron gracias a Dios por algo, pero ¿será realmente la oración importante en la vida del creyente? Podemos vivir continuamente engañados de que oramos, detenidos en el tiempo, secos espiritualmente, viviendo continuamente perturbados pensando que la oración no genera efecto y con un corazón gritando internamente por auxilio, diciéndonos una y otra vez que no estamos bien. ¿Será que no lo estamos haciendo bien o es que la oración no es importante? Mateo 6:5-6 señala:
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Reina-Valera, 1960)“Cuando ores”, esta frase la podemos ver dos veces y es un verbo que da la idea de que Jesús supone en primer lugar que oramos y que oramos por voluntad propia. Es decir, que tomamos la decisión activa o la iniciativa propia de ir a orar. En este primer paso vamos bien porque es importante tomar la iniciativa de orar. Ahora esto no quiere decir que lo hacemos de la forma correcta. Para los Judíos la posición de orar de pie era muy común pero el problema no era la posición de oración sino la actitud del corazón. Esto es lo que Jesús está señalando: el tomar la iniciativa de orar pero con la actitud o el fin de que otros vean que oramos o que vean nuestra piedad. En ese punto nuestro corazón se ha desenfocado de lo más importante que es nuestra actitud enfocada en Cristo cuando oramos. El versículo 6 inicia con un “Mas tú”, haciendo un contraste con lo anterior que era incorrecto y ahora plantea la forma correcta; entonces el Señor vuelve a mencionar la frase inicial “cuando ores”, pero ahora guiando o dirigiendo la actitud y la forma correcta de nuestra oración hacia la persona que corresponde: “ora a tu Padre”. “Entra en el aposento”. Ese lugar puede ser un poco difícil imaginarlo o podemos relacionarlo a cualquier lugar que en nuestra mente tenga la idea de un aposento, pero recordemos que en ese tiempo en medio oriente habían muchas particularidades que son muy diferentes a las que nosotros tal vez conocemos. El Diccionario Strong (s.f) define aposento como dispensario o depósito, es decir, una cámara en el piso bajo o interior de una casa oriental generalmente usado para almacenaje o privacidad. Veamos que era un lugar aparte, tal vez el único lugar con puerta en la casa y era usado para almacenaje o para tener privacidad. Entonces la idea es contrastar que en la primera parte del versículo Jesús señala que la actitud de ser vistos por otros al orar no era correcta y luego plantea la idea de ir a un lugar privado donde solo el Señor nos pueda ver: “entra en tu aposento, y cerrada la puerta”. No quiere decir esto que sea incorrecto orar en publico, sino que nuestra actitud siempre debe estar enfocada en agradar a Dios y orar de manera privada para que Dios nos vea y nos escuche. La cuestión aquí no es dónde oramos, sino por qué oramos: si para ser vistos por los demás o para ser oídos por Dios. La oración es la forma de acercarnos íntimamente a Dios y hablar con Él, Jesús procuraba ir a lugares aparte para orar; nosotros debemos hacer el esfuerzo de poder procurar también esos momento para estar con el Señor y pasar tiempo con Él: “tu Padre que está en secreto”. Es muy importante que podamos hacerlo de forma continua porque eso muestra también nuestra dependencia de Dios y el amor que tenemos para con Él. Un lugar quieto, un tiempo quieto y un corazón quieto, es un gran equipo para poder crecer espiritualmente. Ejercitándonos en esto podemos experimentar un cambio en nuestro corazón para poder estar en guardia de forma continua, pelando la buena batalla de la fe siendo fortalecidos en el Señor. Pero necesitamos ir a ese lugar quieto para tener privacidad con el Señor, poder echar nuestras cargas y ser renovados por Él. Respecto a pasar tiempo con Dios, se ha dicho lo siguiente:
Ningún hombre que puede encontrar tiempo para dedicar a sus vanidades … diga que no tiene tiempo para la oración (The Whole Duty of Man, 1741/2021, p. 120)“Tu Padre que ve en lo secreto”, una de las cosas más satisfactorias es que podamos estar conscientes de la presencia de Dios, saber que el Creador del mundo nos escucha, que inclina su oido a nuestro clamor. Es tener la confianza que en Él vamos a tener satisfacción plena, algo que no vamos a lograr conseguir en ninguna parte. La oración es importante, es nuestro respirar, es el latir de nuestro nuevo corazón convertido al Señor. No perdamos las oportunidades para orar; si estamos en dificultades oremos, y si las cosas están bien oremos, pero oremos en todo tiempo con la intención de encontrarnos con nuestro Padre que está en lo secreto.